El llamamiento a la salvación

Isaías 1: 18- 20 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; 20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

Introducción.
En el verso uno del capítulo uno, se nos informa el periodo historio del libro de Isaías puesto que se menciona a los reyes que gobernaron la nación de Israel. La nación llegó al clímax de la prosperidad económica en los días que gobernó el rey Uzías. Una nación agradecida se hubiera rendido a Dios en respuesta por todas las bendiciones que el Señor había dado a la nación; pero sucedió lo contrario, el pueblo se volcó en abierta rebelión contra Dios al volverse idolatra.
Es triste que el ser humano al verse prosperado se olvida de donde Dios lo ha levantado, mientras se encuentre en necesidad se acuerda de Dios, pero una vez alcanzada la bendición se olvida. Eso es parecido a los hombres promiscuos, cuando quieren obtener algo de una mujer prometen las estrellas, pero una vez lograda se olvidan de ella, ejemplo 2Samuel 13: 1-15

El mensaje del profeta Isaías es un llamamiento para estar a cuentas con Dios. el profeta dice que los animales brutos e irracionales como son el buey y el asno están sometidos con toda sujeción a sus amos y el hombre creado a imagen y semejanza de Dios se vuelve rebelde al llamado de su Creador.   La respuesta ante un llamamiento como ese debería de ser: "Si Señor, ¿Que quieres que yo haga?". Pero, es triste, son pocas las personas que atienden a ese llamado de salvación.


I.        La urgencia del llamamiento.

"Venid luego, dice Jehová" v. 18.  Primero. Es urgente porque no es de cualquier personaje, es de un ser que es santo  Isaías 1:4  ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.

Segundo. Es urgente porque la muerte está a un paso de nosotros. 1Samuel 20:3: "... apenas hay un paso entre mi y la muerte". Asumimos que tenemos vida larga, sin saber que podemos estar viviendo la última hora de nuestra breve existencia aquí en la tierra. Nuestro corazón se puede parar a cualquier hora y puede suceder cuando menos lo pensemos. Atendamos al llamado de Dios, porque puede suceder que Dios deje de llamarnos.    

Proverbios 1: 24 – 28 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25 Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis, 26 También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; 27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. 28 Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán.  


II.        Las demandas del llamamiento

"Estemos a cuenta" (v. 18). ¿Cómo estar a cuentas con Dios? En Marcos 2 se hace la declaración de que sólo Dios puede perdonar pecados. Todo pecado es en primer lugar ofensa contra Dios y es a Él a quien el pecador debe acudir por la fe para pedir su perdón. El pecado separa al hombre de Dios Isaías 59: 2 “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”. La razón es porque Dios aborrece el pecado debido a su naturaleza santa. Es una enseñanza muy clara en la Escritura que el hombre debe tratar el problema del pecado para acercarse a Dios. En el Antiguo Testamento se derramaba la sangre de un animal inocente y sin defecto para poder acercarse a Dios; en el Nuevo Testamento el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, derramó su preciosa sangre en la cruz del Calvario para alcanzar nuestro perdón y nuestra eterna redención.

Conclusión
Aprendemos de la enseñanza del profeta Isaías que Dios aborrece la hipocresía religiosa; es decir, una religión que se limita a cultos y tradiciones de hombres.  El llamado es individual, y es un llamamiento a la santidad. Apocalipsis 3: 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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