Conociendo el amor de Dios, Malaquías 1: 1-3
No menosprecies a Dios, Malaquías 1: 6-8
No busques la maldición, Malaquías 2: 1- 4
Razones para recibir el fuego de Dios, Malaquías 3: 1-3
Conociendo el alfolí,  Malaquías 3: 6-11

Razones para recibir el fuego de Dios (Clase #4)

      Malaquías 3: 1-3  He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. 2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. 3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Introducción
     El fuego se ha usado no solamente para cocinar los alimentos, sino que también para purificar elementos sacarles toda la escoria, toda materia impura y de esa manera dejar solamente el oro, plata, cobre, etc. Precisamente el profeta Malaquías presenta a Dios como un fuego purificador, lo hace así para que entendamos la manera como el pueblo de Israel estaba tan sucio, pero al llegar Dios a sus vidas serian limpiados de suciedad, basura, escoria etc. Así como estaba sucio Israel, también hoy en días usted puede estar sucio y es necesario recibir el fuego de Dios para que lo purifique, lo limpie, lo santifique, 1Corintios 1: 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es. Veamos las razones para recibir el fuego de Dios

I.  El fuego de Dios nos prepara

      Malaquías 3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Hebreos 12:29 Porque nuestro Dios es fuego consumidor. Si en esta vida Dios no nos prepara con su fuego, en el futuro seriamos consumidos porque llegaríamos sucios, pero hoy por medio de su fuego aplicado por el Espíritu Santo que actúa como fuego en nuestras vidas, todo celo, envidia, mentiras, etc. es quemada.
Dios por medio de su fuego destruye lo que no le glorifica. Jeremías 23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Dios nos confronta con su palabra y así somos purificados.

II. El fuego de Dios nos protege

      Recordemos que al ser liberados de las garras de Satanás lo tendremos como nuestro más acérrimo enemigo, es ahí que actúa el fuego de Dios como fuente protectora. Deuteronomio 9:3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho. Salmo 97:3 Fuego irá delante de él, y abrasará a sus enemigos alrededor.
El fuego de Dios será en el creyente como una muralla protectora por lo tanto seremos protegidos de cada dardo que es enviado por Satanás, pero se requiere que estemos dentro de la muralla de fuego protectora, Zacarías 2:5 Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.  
El profeta Jeremías dice que el fuego de Dios estaba tan metido en él que hasta lo podía sentir en sus huesos, Jeremías 20:9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.

Conclusión
      Estas son las dos razones más importantes para recibir el fuego de Dios. Primero para que nos purifique, nos limpie, santifique. Segundo para que nos proteja, nos cuide de todo ataque de nuestro adversario, Satanás y sus aliados.

 

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