LA FAMILIA PRÓDIGA
Rut 1:1-18

Introducción:
Yo creo que todos han escuchado de Belén, la ciudad en donde nació Jesús. La ciudad, aunque pequeña tiene un significado grandioso (Belén significa “Casa de pan”).
Ahora bien, nuestra clase se basa en la historia de una familia que vivía en Belén de Judá (Judá significa “alabanza). ¿Puedes imaginarte vivir en una ciudad como esta? Si alguien le preguntaba a Elimelec, _ ¿En dónde vives? _ El decía: en “alabanza en la casa de pan”. Sería hermoso. Sin embargo, en esa misma aldea vemos a una familia dudar de las promesas de Dios.
Hoy en día muchos de los problemas que atravesamos en la vida son productos de las decisiones que tomamos. Si las decisiones que tomamos no son conforme a la voluntad de Dios, por lo general terminaremos con dolores o con pérdidas, ya sea material o espirituales.
En el estudio de hoy veremos cómo la desconfianza en Dios trajo grandes consecuencias en una familia que no supo esperar en él como el proveedor a las necesidades.

1. Principio de dolores.
Al ver que había escasez de alimentos por causa de una hambruna en la tierra de Judá; Elimelec, el padre de familia, tomó a sus dos hijos y a su esposa con rumbo a la tierra de Moab (Rut 1:1-2). Lo que él no sabía era que aún en esa tierra lejana la desgracia los alcanzaría.
El principio de dolores para esta familia comenzó cuando Elimelec y su familia desconfiaron en la providencia de Dios. Si Belén era casa de pan no había necesidad de buscar abundancia en otro lugar.
Pero antes de seguir con nuestro estudio es necesario conocer el significado del nombre Moab. “Moab, vasija para lavarme” (Sal. 108:9) dice el salmista. En otras palabras, Moab era el basurero de Dios.
Esto me recuerda la historia del hijo pródigo contado por Jesús a sus discípulos (Luc.15:11-16). Este hombre, aunque tenía todo en la casa de su padre optó por su independencia lejos de la voluntad de él. De la casa de abundancia llegó a compartir zozobras con los cerdos.
Al igual que el hijo pródigo; esta familia abandonó el lugar de la providencia por un basurero. ¡Que triste! Estando en Moab Elimelec muere. También mueren los dos hijos. Ahora solo quedaron Noemí y sus dos nueras moabitas (Rut 1:3-5). Tres viudas sin la presencia de Dios.
Así llegan los sufrimientos a nuestras vidas por no tener fe en el Todopoderoso. Si tú optas por vivir una vida lejos del amor de Dios tu final será triste. Si tú estás en el reino de Dios y quieres abandonarlo mejor piénsalo bien. El mundo es engañoso. Te da pan, pero no el Pan de Vida. Espera en Dios

2. El regreso a casa.
¡Qué hermoso! De repente se escuchó que Dios había visitado Belén. Antes había hambre, ahora hay abundancia. Cuando Noemí supo que en su ciudad natal había abundancia concluyó que debía volver porque la situación en la que estaba era desagradable. Ella reconoció que lejos de la protección de Dios era imposible vivir una vida de abundancia. Ves mi amigo. La vida sin Cristo es una vida amarga. Si quieres tener paz en tu vida tienes que salir de tu condición actual. Dios no puede bendecirte si no decides por El.
Hoy en día, Cristo tiene su mano extendida desde el cielo ofreciendo ayuda a todo aquel que de corazón se vuelve a El. No dejes que pase otro día más. Al igual que el hijo pródigo, la situación de esta familia solo mejoró hasta cuando decidieron regresar a casa (Luc. 15:17-24).
Viéndolo bien, dijo Rut; si en tu pueblo hay abundancia yo iré contigo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. ¡Qué maravilloso final! Cuando estábamos en el basurero del mundo y sus pecados, Cristo Jesús nos recogió y nos dio una nueva vida. El dijo: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Jn. 10:10).

Conclusión:
A veces parece que en el mundo hay más bendiciones. La gente que no teme a Dios parece tener abundancia de cosas. Pero no te engañes. Podrán tener cosas pero no tienen la paz que solamente Cristo puede dar. Permanezcamos en el lugar en donde él nos ha puesto y esperemos en él.

 

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