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Montado sobre un asno (Clase #4)

Montado sobre un asno

 
    Zacarías 9: 9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Introducción
Zacarías profetizo que el Mesías entraría a Jerusalén montado sobre un asno, y así sucedió un día Jesucristo entro a Jerusalén montado sobre un asno, esa entrada es conocida como la entrada triunfal. Las multitudes se congregaron para verle, mucha gente que iba en camino a la ciudad para observar la Pascua se unió a la multitud que acompañaba a Jesús, un nuevo gozo animaron al pueblo unido a una esperanza de un nuevo reino que estaba resurgiendo.
La profecía había predicho que así vendría el Mesías a su reino, la multitud le aclamó como Mesías, como su Rey. Jesús aceptaba ahora el homenaje que nunca antes había permitido que se le rindiera, eso fue señal de gozo para sus discípulos, ellos tenían la esperanza que le verían establecerse en el trono. Pero aquí en esta entrada en un asno observamos dos hechos importantes.

I.  Para el cumplimiento de la profecía

       Aproximadamente cinco siglos antes, el profeta Zacarías escribió estas palabras proféticas, "He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." (Zacarías 9:9). Eso se cumplió cuando Jesucristo entró montado sobre un asno.
Como Hijo de Dios pudo haber entrado a Jerusalén de la manera como los generales o los reyes de la tierra lo hacían, era de una manera pomposa, pero Jesucristo para cumplir con la Palabra de Dios se humilló a sí mismo entrando sobre un burrito.
Jesucristo entró a Jerusalén montando un asno en obediencia a la profecía ya dada por el Padre. Su obediencia queda comprobada al observar que obediente hasta la muerte para salvarnos, cumpliendo así con la voluntad del Padre (Mateo 26:39,42).
También como Hijo de Dios pudo haber entrado a Jerusalén acompañado de una hueste celestial (ángeles) y posiblemente con gran sonido de trompetas y diferentes instrumento, pero al contrario entró humilde, y cabalgando sobre un asno cumpliendo así las Palabras de su Padre (Zacarías 9:9; Mateo 21:5).                   
Nosotros como creyentes y seguidores de Él, debemos ser humildes como Jesús nos lo enseñó, no hay que montarnos en nuestro orgullo, sino en la humildad de Cristo.
Santiago 4: 6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 1Pedro 5: 5  Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.

II. Para demostrarnos su paz

     Jesucristo no entro montado en un caballo, sino en un asno. Un caballo es símbolo de guerra, mientras que un burrito es símbolo de paz. Jesús vino al mundo como Príncipe de paz, así dice la profecía del profeta Isaías.

      Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

     Su primera venida vino en paz para darnos la paz. Es más cuando él nació en Belén, coros angelicales proclamaron que Él es el Príncipe de la paz:
Lucas 2:14  ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Una prueba clara de que Jesús vino como rey de paz es que le tendieron mantos en el camino, pero él no traía un arma, ni les incito a agarrar una, es que su reino no era de esta tierra, sino que su reino esta mas allá del universo.

Conclusión
Jesucristo al hacer la entrada triunfal a Jerusalén aun sabiendo que iba en camino a entregar su vida como sacrificio mantuvo una actitud humilde y llena de paz. Que en nuestras vidas no se suba el orgullo a nuestro corazón, que siempre nos mantengamos montados en el asno de la humildad y no en caballo de la arrogancia.

 

 

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